Normalicemos unas vacaciones tranquilas. Sin planes. Sin horarios. Sin presión. Dormir sin culpa, desconectar de verdad y hacer solo lo que apetece. No todo tiene que ser productivo.
La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.
"Uno piensa que tendrá tiempo de decir las cosas, y cuando se quiere dar cuenta ya es demasiado tarde. Uno piensa que basta con dar muestras de cariño, con hacer gestos, pero no es verdad, hay que decir lo que se siente".
"Las gratitudes", Delphine de Vigan
📷Paul Almasy
anoche llegué medio rota a casa de una amiga, ella sin decir nada descorchó ese vino que siempre tomamos cuando el mundo pesa. Puso música y nos sentamos en silencio. Y pensé: el amor también es crear refugio cuando el otro viene con tormenta.
Lo tremendo no es bloquear una Vuelta Ciclista. Lo tremendo es bloquear el paso de ayuda humanitaria mientras los niños mueren de hambre. Civiles, gente como tú y yo. Con sus familias y tal.