Yo he compartido barco, entrenamientos, sufrimiento y un oro olímpico con Saúl Craviotto.
Sé bien lo que representa: esfuerzo, disciplina, humildad y amor por España y por su ciudad natal.
Respetemos y cuidemos a nuestras leyendas. No puede ser que quienes han llevado nuestra país a lo más alto reciban ataques por servir también a su país como Policía Nacional.
Atacarle retrata a quienes lo hacen.
Y el silencio de la ministra de Deportes demuestra en qué manos está hoy el deporte español.