Si alguna vez me miras a los ojos
y no me ves
ni tan siquiera al fondo,
no te asustes.
Si alguna vez me das la mano
y el tacto se hace incómodo,
frío y caliente a la vez,
como ausente,
por favor
no te asustes.
Si alguna vez notas
que las lágrimas se me están
quedando encerradas dentro
y en mi sonrisa sabes que estoy
llorando mares invisibles,
no te asustes,
por favor.
Si me ves, alguna vez,
más pequeñita de lo que suelo,
más cerca del suelo,
sólo... no te vayas.
Quédate como permanece
el árbol esperando
sus flores caducas.
Quédate porque voy a volver
como las mariposas que siguen su ruta.
Quédate porque no me he ido
a ninguna parte.
Es sólo que es difícil existir
tanto tiempo en mi cuerpo,
en mi manera de sentir;
la vida desaparece a veces,
pero tu presencia tira
de mis océanos hacia fuera.
Conozco mis caminos,
sé volver,
y encontrarte no es el lugar ni el destino,
es tener la brújula que da la calma
a quien está perdido,
cuando todo y nada
parece lo mismo.
Ahir 14 de febrer a mig dia o tarda va sortir a caminar, segurament cap a les roques blaves d’Esparreguera es diu Mònica Cusco, en cas de saber alguna cosa avisar als Mossos d’Esquadra
A menudo nos aferramos a personas que ya no aportan nada a nuestras vidas solo porque hay un pasado bonito. Pasa con parejas y amigos. Ser capaz de dejar atrás a esas personas y no hipotecar el futuro por un pasado que ya no está es tan maravilloso...
En el pecho una rosa en el cuello una soga,
ya no espero a la suerte porque nunca llega,
vivo con la ansiedad del hombre que se ahoga,
pero escribo con la verdad del niño cuando juega.