Fui al médico. Me acosté en la camilla y me tomó la presión, luego dijo “ahora te tomaré la presión de pie” y se quedó mirando, así q yo me saqué un calcetín y levanté el pie. Grande fue mi sorpresa cuando me dijo “no, señora, de pie, parada”, al entender mi error, reí… él no.
yo no supero que vos vas caminando por la ciudad, de repente girás en una esquina y está ahí, el Coliseo, re trancu re inmortal, como hace dos mil años, antes que todos nosotros y después de todos nosotros, igual de vigente