¿Por qué habría de ser vedado a una dama manifestar los deseos de su carne, si por ello non hace mengua de su honra ni de su dignidad? ¿Por qué ha de ser luego juzgada y tachada de liviandad por aquello que al varón le es permitido declarar sin afrenta?
cómo se va a morir marjane satrapi verdaderamente estamos condenadas a ver morir a todas las personas que sabían significar el mundo y hacérnoslo ver mientras nosotras nos quedamos compartiendo planeta con los que quieren destruirlo no puedo más
Queremos los beneficios de la cercanía sin el costo de la presencia. Pero los vínculos humanos requieren fricción, tiempo y, sobre todo, la exposición de nuestras sombras.
Mi exnovia siempre me decía que yo era “difícil de leer”.
Yo me reía.
Pensaba que era una de esas frases de pareja que no significan mucho.
Como cuando te dicen terco.
O distante.
O complicado.
Nada grave.
Yo no gritaba.
No celaba.
No mentía.
Solo era reservado.
Eso decía yo.
Cuando terminamos, le pregunté la razón.
Me dijo algo tan simple que me molestó.
—Nunca supe qué lugar ocupaba en tu vida.
Me defendí al instante.
Le recordé viajes.
Regalos.
Favores.
Tiempo juntos.
Ella me escuchó sin interrumpir.
Y después dijo:
—Sí. Pero nunca me dijiste lo que sentías. Nunca celebraste amarme en voz alta. Siempre parecía que estabas conmigo… pero listo para irte.
Me quedé pensando en eso durante meses.
Luego empecé a revisar mensajes antiguos.
Era verdad.
Yo respondía con lógica cuando ella necesitaba ternura.
Con hechos cuando pedía palabras.
Con presencia física cuando buscaba certeza emocional.
No era frialdad total.
Era algo peor:
amor a medias traducido en un idioma que solo yo entendía.
Y aprendí tarde algo brutal:
sentir mucho por dentro sirve de poco…
si la otra persona tiene que adivinarlo todo.