No voy a volver a ser joven, por eso yo si mando mensajes largos, doy los abrazos que me nacen, lloro cuando lo necesito, me río fuerte sin pena, amo con toda la intensidad posible y sé que de eso nunca me voy a arrepentir.
Alguien me dijo ayer que cuando se siente nervioso por probar algo nuevo y su corazón comienza a latir muy rápido, lo llama su “aplauso interno” porque su cuerpo lo está animando, y creo que ese es el mejor ajuste narrativo de la historia.