🇲🇽 Dato incómodo: en el “malvado” periodo neoliberal, 97% de los niños menores de 1 año contaban con su primera dosis contra el sarampión y 99% de los niños de 6 años ya tenían la segunda.
Incluso México obtuvo certificación como país libre de sarampión.
En 2019 la vacunación se desplomó a 70%, por el desmadre que hicieron con los contratos de compra de medicinas, justificándolo con una supuesta corrupción de PiSA que jamás probaron.
Presumieron “ahorros millonarios”; la realidad es que activaron una bomba de tiempo.
Hoy México ya ronda 9 mil casos y cerca de 100 fallecidos entre 2025 y lo que va de 2026.
Lo peor que le pasó a la salud pública de México (y a muchos otros rubros) se llama Andrés Manuel López Obrador.
Mi amiga trabaja en emergencias desde hace 10 años.
Empezó joven.
Nada la altera ya.
Ha visto de todo.
Accidentes graves.
Infartos masivos.
Personas inconscientes, sangrando, al límite.
Un día le pregunté
qué pacientes nunca se olvidan.
Se quedó callada.
Después dijo:
“No son los politraumatizados.
Ni los que llegan sin reaccionar.
A esos los atiendes.
Actúas.
Sigues.”
Los que se quedan contigo
son los que entran caminando.
Una mujer joven.
Tranquila.
Bien arreglada.
Dice:
“Solo me duele un poco el pecho.”
Un hombre que llegó solo.
No quiso llamar a nadie.
“No quiero molestar”, dijo.
Una mamá que pidió permiso
para mandar un audio rápido.
“Es solo para avisar”, dijo.
Todos repitieron la misma frase:
“Pensé que no era nada.”
Tenían planes.
Citas.
Pendientes.
Mensajes que mandar.
Personas que ver.
Algunos no salieron.
Mi amiga dice que eso es lo que más pesa.
No el caos.
No la sangre.
Sino la normalidad.
Personas comunes
en un día común
pensando que había tiempo.
Desde entonces, cada vez que minimizo algo,
me acuerdo de esto.
La vida no siempre avisa fuerte.
A veces susurra.
Si este texto te hizo detenerte un segundo,
no lo ignores.
Guárdalo.
Y escúchate más.
La superluna llena emergiendo detrás del Popocatépetl.
Un tiro que tuve en mente durante años y que finalmente pude lograr tras mucha planeación.
Desde Morelos, el momento exacto en el lugar correcto.
#Popocatépetl#VolcanPopocatepetl#SonyAlpha
Los gastroenterólogos ya bautizaron algo que vemos venir desde hace años:
HILI – Hepatic Injury from Herbal and Dietary Supplements.
Traducción libre:
“te quisiste curar con hierbitas y acabaste en urgencias con el hígado llorando sangre.”
Herbalife, RMFlex, tés “detox”, gotas milagrosas…
todo eso ya tiene registro oficial de que sí destruye hepatocitos.
Y qué bueno que lo están documentando, porque el hígado por lo menos grita.
Se inflama, sube enzimas, da ictericia… avisa.
Pero ahí les va el mensaje del Nefrosauro:
👉 No se olviden del que no grita: el riñón.
El riñón no avisa.
No arde.
No duele.
No te pinta de amarillo.
Nomás un día amanece con creatinina de 4 y te dice:
“ahí nos vemos, compa, te emocionaste con el naturismo.”
San Aristotélico —ese que venden en semáforo, farmacia clandestina o WhatsApp—
ese sí te chica los riñones sin pedir permiso.
Porque entre hierbas “ancestrales”, raíces mágicas y cápsulas con foto de gladiador,
vienen metales pesados, contaminantes, adulterantes y esteroides escondidos.
El hígado hace HILI.
El riñón hace calladito-pero-mortal.
I got called into a meeting with HR today cause apparently telling my coworker that I knew he was a C-section baby by the way he avoids labour is not acceptable in the workplace.
Le tienen más temor a la radiación del mamograma que al cáncer, pero se alacian el cabello y se ponen uñas que polimerizan en lámpara UV cada 15 días.
“La dosis de radiación que se usa para un mamograma es aproximadamente la misma que recibiría una mujer de su entorno natural durante un lapso de alrededor de 7 semanas”
American Cancer Society.