Fa poc també la @_castpaula i la Guiomar van publicar un reportatge sobre l'Aeroport del Prat. He estat tot l'estiu seguint el seu procés i, a més d'un context depurat, té uns testimonis crus (en el bon sentit) que ajuden a dimensionar la situació.
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🌿✈️L’ampliació de l’aeroport del Prat amenaça La Ricarda, un dels últims espais naturals del delta del Llobregat. Què hi ha en joc? La terra, la memòria i el futur d’un territori.
✍️ Paula Castro i Guiomar Sanz
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Ahora que Lamine Yamal empieza a hacer partidos sin parangón, y la rutina hace que se vean peores de lo que son, comparto unas líneas que tenía guardadas.
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¿Qué puede ocurrir con Ceuta y Melilla ante las amenazas de Marruecos?
El @diaridebcn me ha entrevistado para un reportaje sobre la oleada migratoria de Ceuta. Muchas gracias a Paula Castro Cobo y a Roger Roura Piris por la entrevista. Comparto a continuación varios extractos traducidos del reportaje:
"El estatus de Ceuta y Melilla a debate: tiene sentido que Marruecos las reclame?
"Según los expertos, esta posición no estaría justificada: "Marruecos ya llevó la cuestión colonial a la ONU en 1975, intentando subir al carro de los procesos de descolonización", explica Juan Luis López Aranguren, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad de Zaragoza. Sin embargo, la petición fue desestimada.
Según relata Aranguren, cada monarca de Marruecos -desde su independencia en 1956- ha traído un gran éxito geopolítico y legitimador a su pueblo. Hasan II lo hizo con la Marcha Verde sobre el Sáhara, y ahora Mohammed VI estaría intentando “blindar su nuevo régimen con la absorción de Ceuta y Melilla”. En esta misma línea, Pamplona se remite a los casos del Sáhara Occidental o el Rif y asegura que Marruecos no puede dormir y guardar el viñedo: "Juega con la dualidad de víctima contra una potencia extranjera cuando en realidad son ellos la potencia colonial".
"¿Pueden Ceuta y Melilla volver a levantar polvareda?
Desde la independencia de Marruecos en 1956, Madrid y Rabat han tenido tira y aflojas por cuestiones principalmente territoriales (como Sidi Ifni o la isla Perejil, entre otras), pero no sólo. El episodio más reciente de fricción fue el caso de Brahim Ghali hace cinco años, cuando España permitió la entrada del líder del Frente Polisario (la organización independentista del Sáhara Occidental) para que recibiera tratamiento médico por la cóvid-19.
Apenas cuando las relaciones parecían más estables, la nueva crisis vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto esa calma es frágil: "El estatus de Ceuta y Melilla podría ser un foco de tensión entre Madrid y Rabat en un futuro", remarca taxativo López, que habla de una "intensificación tanto del escenario de coacción como de la magnitud del fenómeno" y recuerda que "ya han pasado siete u ocho veces más que en 2021”."
"Juan Luis López Aranguren, analista de geopolítica: "El estatus de Ceuta y Melilla podría ser un foco de tensión entre Madrid y Rabat en un futuro"
Para definir el pulso entre ambos países vecinos, Juan Luis López apunta al concepto de “guerra híbrida”. "Es una clase de conflicto que no llega al punto de una declaración formal de guerra ni de un enfrentamiento abierto, pero que utiliza diferentes instrumentos para intentar debilitar al adversario". Entran en juego los ciberataques, las oleadas migratorias, las presiones comerciales u otras formas de coerción, y afirma que “Marruecos lo está aplicando ahora mismo contra España”.
Las consecuencias de pagar a terceros países y la posición de Europa
Por otra parte, la crisis también ha puesto de nuevo en la palestra el debate sobre el modelo de control migratorio de las fronteras europeas. En el caso español, la cooperación con Marruecos es especialmente importante para contener los movimientos masivos de personas, aunque los expertos discrepan sobre hasta qué punto esta dependencia puede sostenerse.
"En Europa queremos disfrutar de nadar y guardar la ropa. Queremos tener fronteras seguras, siendo uno de los territorios más ricos frente a una masa continental africana y de otras regiones que sufren pobreza, guerras y conflictos. Pero al mismo tiempo no queremos utilizar la fuerza o nos horroriza la idea de usarla. Entonces, lo externalizamos. Por eso, exigir que Marruecos proteja nuestra frontera, es algo absurdo".
Florensa, por otra parte, sostiene que el paso fronterizo "debe estar custodiado por ambos países, desde uno y otro lado, con colaboración leal entre ellos".
Sin embargo, ambos coinciden en que el episodio constituye un punto de inflexión que debe obligar a Europa a mirar desde otra óptica una frontera que, hasta ahora, se ha gestionado en buena parte mediante acuerdos bilaterales entre España y Marruecos."
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