Ojalá ser ese man que en un malviaje pensó que era un jugo, pero convertirme en eso de verdad y regarme para ya no encargarme de nada —ni tener conciencia sobre mí— y solo vivir por ahí esparcida hasta que un día la lluvia termine de borrar todo rastro de mi existencia
Existen palabras crueles, duras, dulces, amables, despiadadas, sobrias, precisas, simples o abigarradas, pero no existen las palabras desalmadas.
Toda palabra conlleva un desprendimiento del alma.