Abrí la app de Airbnb y ahí estaba mi piso.
Subarrendado por habitaciones a 90€ la noche. Los que no llegaban a fin de mes, le estaban sacando más rentabilidad a mi propiedad que yo misma.
No hubo bronca. Me fui en silencio y esa misma tarde mi abogado les mandó un burofax: rescisión fulminante del contrato por subarriendo ilegal documentado.
Ahora me mandan audios diciendo que los propietarios somos unos usureros sin corazón que destruyen familias.
Ese día aprendí algo caro: la empatía mal calibrada te cuesta dinero y paz mental. Quien usa el victimismo para aprovecharse de tu buena fe no siente remordimientos, simplemente se cree más listo que tú.
Pasaron 3 DIAS y todo el mundo habla y seguirá hablando de Argentina.
¿Que culpa tenemos nosotros de que ustedes sean nuestros fanáticos?
Esa campaña anti argentina terminó por hacer que sus pesadillas sean una realidad: nos amamos 10 veces más que ayer y menos que mañana