Como una mariposa que aletea en el jardín, como esa brisa de verano que te acaricia la piel o la lluvia que salpica tus pies. Así es como es sentirse verdaderamente vivo, comprendiendo el espacio que te rodea y el lugar en el que habitas.
No pierdas el tiempo intentando cambiar a los demás. Vive por y para ti mismo sin importar lo que hagan a tu alrededor. Cada quien vive como quiere vivir, cada uno hace lo que quiere hacer. Que tú quieras cambiarlos, no significa que ellos lo quieran también.