Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.
Si alguien me preguntara qué clase de vida envidio, probablemente diría que aquella en la que todo transcurre con calma: una pequeña casa rodeada de naturaleza, sin demasiado ruido ni preocupaciones, con tardes libres y disfrutar de una existencia sencilla y tranquila.