Javier Milei participó de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un evento que busca discutir y promover los valores conservadores en EEUU. La presencia de varios representantes regionales demuestra el auge de la derecha en nuestro continente. Sin embargo, los partidos de derecha no son los ganadores en esta situación.
El gobierno perdió dos batallas en un día. Primero perdió la votación para retrasar el tratamiento del DNU 70/2023; después el Senado rechazó el DNU. Es la primera vez que la Cámara Alta rechaza un decreto de esta naturaleza y ahora el Gobierno lo ve como una provocación personal.
Se trata de la segunda caída del gobierno ante el Congreso, ¿Cómo seguirá la relación entre ellos?¿Con los otros poderes?¿Con el resto de las instituciones que sostienen la democracia?
El gobierno de Milei tiene la ventaja de ser un fenómeno en sí mismo, por eso tiene mucha repercusión en el mundo, pero todavía es temprano y nadie va a entregar un cheque en blanco antes de ver resultados y por mucho tiempo. La construcción de soft power es una manera de asegurar una posición.
El soft power o poder suave es la habilidad de un Estado para persuadir a otros países evitando el uso de la fuerza, valiéndose de medios como su cultura, su modelo social o sus valores políticos, pero también la gestión de una pandemia o el desempeño en el mundial de fútbol.
Quien tiene la posibilidad de incentivar la ampliación y la proyección internacional del soft power es el Estado. La manera es la financiación directa o indirecta de los sectores más influyentes de la cultura, la ciencia, los valores políticos, modelos sociales, etc. En Argentina, por ejemplo, tenemos el CONICET, la mejor institución científica de latinoamérica y 20° en el mundo.
Todas las últimas vueltas que tuvieron que dar desde el gobierno fueron a partir de denuncias de la sociedad, mostrando su fuerte influencia en la vida política. Sin embargo el excelente uso de su discurso anti casta sigue muy presente en la gente y todavía hay una opinión pública positiva mayoritaria.
Los últimos días el gobierno estuvo en boca de todos, pero no por la economía o situaciones propias de su gestión, sino por errores del presidente que podrían haber sido evitados con una contención más profesional o responsable de su equipo.
Por otro lado, los polémicos aumentos de sueldo también dejaron expuesto un desconocimiento de leyes y el funcionamiento de aspectos claves de la gestión del país. Hábilmente utilizaron su recurrente instrumento de echarle la culpa a gobierno anteriores, ya conocido en la política argentina.
Sin el apoyo de legisladores y gobernadores, el gobierno no puede seguir con su programa. Esta es su oportunidad de demostrar que el reciente cambio en la actitud para conseguir acuerdos es real. Solo así, y con éxitos de gestión que aumenten su respaldo social, va a conseguir las reformas que desea.
El gobierno se dio cuenta que su método no funcionaba y empezó a buscar consenso con quienes le pueden dar gobernabilidad, los gobernadores. Pero después de muchos enfrentamientos entre Nación y provincias, el Pacto del 25 de mayo todavía necesita mucho tratamiento.
Como la mayor preocupación de las provincias es que no les alcanza la plata para cumplir con sus obligaciones, detrás de todo este acuerdo político está el proyecto de la reformulación del impuesto a las ganancias, que recaudaría alrededor de 6.000 millones de pesos. Pero ni en este punto tiene los votos suficientes el oficialismo.