Cada vez que muere una Madre de Plaza de Mayo, se apaga una parte de la memoria viva de nuestro país. Se van sin haber recibido toda la justicia que merecían, y nos dejan la responsabilidad de no olvidar y seguir luchando por la verdad.
MENOS MAL que mis impuestos pagan operativos de seguridad que devuelven chicas vivas a sus casas, IMAGINATE si los usaran para que los políticos viajen a Nueva York, locura…