Mi papá y mamá nunca me dijeron: “búscate un novio con dinero”. Ellos decían: “estudie, trabaje y así no dependa de nadie” y con el tiempo entendí que esa fue la mejor herencia que pudieron darme: la libertad de valer por mí misma, sin deberle mi dignidad a nadie.
Pensaba que era poco sociable porque me gusta estar sola, pero resulta que me gusta estar en paz y soy sociable cuando estoy con personas que me hacen sentir en paz.
Las mujeres que saben trabajar y amar de verdad, no se derriten por dinero, se derriten por respeto, cuidado, amor verdadero y responsabilidad afectiva.