En ningún lugar del mundo un presidente puede estar cantando en un teatro mientras se incendia el país que gobierna. Va más allá de cualquier ideología. Es absurdo por donde se lo mire. Y es propio de un sorete.
Escribí sobre el nacionalismo pop, influencers vestidos de SHEIN pidiendo protección a la industria nacional y militantes rebrandeando la Patria para sumar votos.
Todo lo que pasa cuando no hay país.
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