Busca su presencia antes que su provisión. Busca su voluntad antes que la tuya. Búscalo con fe, "con la convicción que sostiene al creyente aun en medio de la oscuridad".
Porque al final, no siempre la recompensa será material. La mayor recompensa de quien busca a Dios es Dios mismo: su presencia, su paz, su dirección y la esperanza de vida eterna que encontramos en Él.
Busca su presencia antes que su provisión. Busca su voluntad antes que la tuya. Búscalo con fe, "con la convicción que sostiene al creyente aun en medio de la oscuridad".
Y cuando puedas decir: «Señor, aunque todavía no vea la respuesta, te sigo buscando a Ti», habrás descubierto una de las expresiones más profundas y bonitas de la fe.