Un acto muy íntimo (para mí) es el de admitir que eres ignorante en un tema que apasiona al otro. Aprender a preguntar para que se demore en una explicación o solo te enseñe ese ápice de su mundo, es una muestra de cariño impresionante.
La mitad de los libros que te "obligaron" a leer en la secundaria son en realidad espectaculares, solo que aún no tenías la madurez emocional para entenderlos.