No se muestra sorprendida por la voz que escucha. Probablemente él sea el único ser viviente que podría escabullirse cerca de ella sin que lo detecte.
“¿Ahora es cuando te preocupa mi seguridad, Aegon? ¿Temes que en verdad piense en volver a la antigua Valyria?”
“Hasta en el reino de los muertos encontraría más vida que por aquí.”
Patea una piedra mientras se pasea por el solitario castillo.
“Tal vez sea momento de volver a la tierra natal.”
Lamento cortar las alas de tus sueños, hermano, pero temo que tu seguridad es en vano. La única otra mujer a quien yo entrenaría sería a una hija mía. Sería la única digna de aprender a luchar como una mujer de Valyria.
ㅤㅤ━━ Yo jamás he dudado de la habilidad combativa de las mujeres. Estoy seguro que con tu ejemplo, más mujeres se volverán grandes guerreras y espadachinas. ━━
Sigo sin entender esa fascinación de este continente en que las mujeres no son guerreras. Pero aprecio la ventaja estratégica que me da. Nunca ven venir el golpe.
Creo que ser vencidos por una mujer frente a la mitad de la corte ha sido castigo suficiente. Dudó mucho que deseen enfrentarse a tal situación nuevamente.
Que puedo decir, las mujeres somos caprichosas con nuestros gustos. Entre más delicioso, más los deseamos.
—Realiza un encogimiento de hombros para restarle importancia a sus palabras. Más no tarda en levantarse de su asiento.—
Iré a preparar eso que mencioné.
Aegon esbozó una sonrisa divertida tras escuchar aquel comentario. Claro que no iba a negar ello por qué era cierto.
ㅤㅤ━━ Cada espada se muestra insaciable dependiendo la situación, pero te doy la razón. 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐎𝐬𝐜𝐮𝐫𝐚 parece ser más insaciable. ━━
—Sutil sonrisa se asoma por los labios de la reina al ver el gesto ajeno.—
Hasta acá huelo las ansias de sangre de esa espada. Lástima que la mía suele tener más hambre.