—Haz 3 series de 10 repeticiones —le digo, clavando mi pupila en su pupila azul.
Y me quedo a su lado, como una gran profesional. Él concentrado en el ejercicio, y yo atenta le pregunto:
—¿Estás contando?
—No.
—Yo tampoco.
Así somos los fisios. Pura apariencia 😂.
Cada que te sientas profesionalmente miserable, piensa que por lo menos no estás vendiendo pistolas de masaje o equipos de electroterapia en Instagram.
Si no eres feliz sin pareja tampoco lo serás teniéndola, porque la felicidad no viene de las personas, viene de los bombones que te regalan los pacientes.
De cuando mi marido llevó a la gata al veterinario porque amaneció amarilla fosforita y hasta que no estuvo en la consulta no se acordó de que había hecho pinchos adobados para cenar, y había dejado la sartén sin fregar.
Veo crispación en Twitter. Hay que parar, reflexionar, poner sobre la mesa todas las piezas que tenemos y no tomarnos las opiniones contrarias como ataques personales.
A veces es bueno escuchar al que no piensa igual, porque todos podemos estar equivocados.
No es fútbol ;)
Dicen que durante los primeros cinco años como fisioterapeutas vemos una media de diez mil pacientes. Que todos hemos sufrido, al menos, una crisis en la que nos hemos planteado seriamente si cambiar o no de profesión.
La fisioterapia es esa cosa que te hace pensar algunos días que tienes el mejor trabajo del mundo y otros te hace plantearte si de verdad estás ayudando a alguien.