No eres una imagen para complacer ojos ajenos. Eres presencia, energía, carácter, y quien no sepa ver eso, simplemente no tiene la capacidad de admirar belleza real.
Vivimos con una prisa tan loca en busca de un futuro mejor que acabamos olvidando todo lo que hemos conseguido hasta ahora.
Si nos fijamos bien, vivimos un montón de oraciones contestadas y ni siquiera nos damos cuenta.
Ojalá sepamos soñar sin dejar de apreciar lo que ya tenemos.
No hay necesidad de ver con una lupa mis defectos, que de a montañas se agrupan. No me los tengas en cuenta, que comparados con lo que siento por ti, son una cosa diminuta.