Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
“Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?”