Los libros hablarán de cómo la Copa del Mundo me salvó la vida en el domingo más gris, frío y lluvioso que tuvo este país. La tarde fue exitosa gracias a Haaland y la noche con la Batalla del Azteca. No me maté porque hay un balón que une al mundo.
Un verano increíble e irrepetible. Nosotros en Primera, ellos en la B. Se jugaron dos Superclásicos. Ganamos en Chaco y esa noche en Mendoza. No se los podía ni cargar. Rozaba la falta de respeto. El futbolero de ley sabe que nunca jamás habrá nada peor que el descenso.
Gracias por llevarlo adentro, como todos nosotros. Gracias por el respeto, el cariño, las enseñanzas, los momentos vividos y por sobre todo, por vivir con amor. Ídolo, leyenda, figura histórica. Familia Russo, todo el pueblo xeneize está con ustedes.
Los tres mejores jugadores que vi en mi vida en Boca fueron Riquelme, Riquelme cansado y Riquelme lesionado. Ojalá que Paredes pueda ponerse en el podio para que haya más variedad de apellidos.