No todos están haciendo bulto.
Algunos solo comparten sus logros y sus momentos felices.
Pero tú eliges verlo desde la envidia.
Revísate. Dios NO bendice un corazón con envida.
A la hora de tener sexo, una persona ayuda a la otra a desvestirse. Y cuando terminan, cada uno se viste por su lado.
Moraleja: nadie te ayuda después de que te usan.
El hombre que le pide a Dios que lo prospere pero no se faja a trabajar,
Es como la mujer que le pide a Dios que bendiga su relación con un hombre casado.