@luisnovaresio Todo lo contrario: los jueces deben aplicar el derecho (constituido también por sus propios precedentes). Sobre lo justo todos tenemos opiniones distintas. Ese fue un mal profesor.
hay demasiadas cosas sobre las que reflexionar a partir de este clip pero no puedo superar que el notero acuse a un desconocido de haberlo querido muerto en algún momento de la historia (después de darle la mano, además). El nivel de desconexión con la realidad es infinito.
Suecia tiene:
El mercado de productos menos regulado de la OCDE. En el índice de Regulación del Mercado de Productos de la OCDE, que va de 0 para el más competitivo a 6 para el menos competitivo, Suecia obtuvo un puntaje de 0,81 en 2023, contra un promedio de 1,35 para todos los miembros. La Argentina, a enero de 2025, registraba 2,30, y aun así esto representaba una reducción significativa frente al 3,10 de 2018.
Una economía extremadamente abierta, en la que las importaciones y exportaciones suman más del 100% del PIB, mientras que en la Argentina rondan el 30%. Como parte de la UE, Suecia aplica un arancel promedio de importación de alrededor del 2%, contra el 12% argentino. Además, alrededor del 65% de las líneas arancelarias tienen arancel cero; en la Argentina, solo el 25%.
Un marco fiscal que fija un límite al gasto público nominal con tres años de anticipación y exige un superávit fiscal a lo largo del ciclo económico. Desde 1998, Suecia registró superávit en 14 años, con un resultado fiscal promedio del 0,06% del PIB durante todo el período. Desde su pico en 1993, el gasto público se redujo en casi 20 puntos del PIB. Como consecuencia, la deuda neta del gobierno general cayó de más del 50% del PIB en 1998 a un mínimo del 5% en 2019. Hoy se ubica en torno al 15%.
Un sistema público de jubilaciones basado en cuentas nocionales de contribución definida, que ajusta automáticamente los haberes jubilatorios en función de los aportes, el crecimiento de los salarios y la esperanza de vida. La edad de referencia del sistema también está indexada a la esperanza de vida y desde 2026 se ubica en 67 años, tanto para hombres como para mujeres. En total, el Estado sueco gasta alrededor del 7,2% del PIB en jubilaciones y pensiones, y se proyecta que el gasto se mantenga en torno al 7% del PIB durante las próximas cinco décadas; la Argentina gasta más del 8%, incluso después de la caída de los últimos años.
Un sistema jubilatorio privado de capitalización enormemente desarrollado, con activos equivalentes al 116% del PIB. Además, existen fondos públicos de reserva equivalentes a otro 33% del PIB.
Una alícuota del impuesto a las sociedades del 20,6%. Es decir, inferior al 25% que tiene la Argentina bajo el RIGI, ni hablar de las alícuotas generales. Ni hace falta decir que los suecos no son tan estúpidos como para tener algo parecido al impuesto al cheque o a Ingresos Brutos.
Un mercado accionario con una capitalización bursátil de alrededor del 200% del PIB, mientras que en la Argentina no llega al 20%.
Uno de los ecosistemas de venture capital más desarrollados del mundo, que ha generado líderes globales como Spotify y decenas de unicornios —startups valuadas en más de US$1.000 millones—. En términos de unicornios per cápita, Suecia ocupa el primer lugar de toda Europa.
Un sector empresarial que invierte alrededor del 2,6% del PIB por año en investigación y desarrollo; en la Argentina, apenas el 0,1%.
Un sistema escolar basado en vouchers por alumno, que financian tanto escuelas municipales como privadas, incluso escuelas con fines de lucro.
Un esquema de negociación salarial en el que los sectores exportadores negocian primero y fijan la referencia para el resto de la economía, con el objetivo de preservar la competitividad.
Un régimen laboral sin indemnización legal general por despido. El período de preaviso va de 1 a 6 meses: durante los primeros 2 años es de apenas 1 mes, y recién llega a 6 meses después de 10 años en el puesto. También rige un período de prueba de seis meses, durante el cual un trabajador puede ser despedido sin causa con dos semanas de preaviso.
Un banco central independiente y altamente respetado, cuyo mandato es mantener una inflación baja y estable, con una meta del 2% anual, bajo un marco que prohíbe el financiamiento monetario al Estado.
Una moneda plenamente convertible y una cuenta de capital abierta. Sin cepos, por supuesto. A los suecos ni se les ocurriría semejante cosa.
Göran Persson, el socialdemócrata que lideró la mayor parte de este masivo ajuste fiscal y la creación del marco fiscal moderno, y que continuó el amplio proceso de reformas estructurales de aquellos años —primero como ministro de Finanzas (1994–1996) y luego como primer ministro (1996–2006)—, escribió un libro en 1997 titulado El que está endeudado no es libre, donde argumentó que la responsabilidad fiscal es una condición necesaria para que una nación controle su propio destino político. Hablando en 2012, Persson explicó:
“Cuando introducís reformas de mercado en el sector público, podés terminar con mayor productividad, más producción, pero con una distribución menos justa, y entonces habrás creado un nuevo problema. Nosotros lo hicimos. Podríamos haberlo hecho de otra manera. Había muchas medidas distintas para tomar. Pero lo importante es que arranques el proceso, que tomes el control, que des resultados, que lo estés haciendo.
Después, en una discusión académica, siempre podés decir: ‘Sí, podríamos haberlo hecho de otra manera’. Lo difícil no es darse cuenta de qué hacer; lo difícil es hacerlo. Y si seguís discutiendo interminablemente sobre cómo hacerlo, podés estar seguro de una cosa: los mercados financieros van a decidir por vos, y eso es una amenaza para la democracia misma. Porque se trata de la democracia. Ahora, hacelo. Hacelo. No esperes. Porque a los que llegan demasiado tarde, la historia los castiga”.
Tal cual, Octubre era una mezcla del 17 de octubre de 1945 y el kirchnerismo. Banderas rojas y negras, eran los colores originales que Perón eligió para el escudo peronista, pero luego sufrieron modificaciones.
En mi libro “la vida en pradera del conejo” explico esta problemática:
“Construiste una casa con una pileta de 40 por 12 y un quincho con 24 sillas, pero al tiempo descubrís que tus amistades no están dispuestas a hacer 3 horas de Panamericana para visitarte. Al poco tiempo la pileta queda únicamente para sentarte completamenye solo en el borde, sacar una foto de tus pies apuntando al agua y subirla a Instagram”.
Sale en octubre por editorial santillana.
Los canales de streaming, como la mayoría de los medios de comunicación, no son un negocio sino una herramienta para hacer negocios. No llama la atención entonces, que su financiamiento sea oscuro y su ecuación económica, inviable.
Imaginate la angustia de ese muchacho todos esos años comiendo lata de pate con criollitas mientras el pendrive con 1 millon de dolares estaba perdido adentro del dos ambientes.
me preguntó un amigo cuál era la gran novela de la literatura argentina, no supe qué decirle, jaja, ¿los pichiciegos? ¿adán buenosayres? ¿los sorias? ¿cuál?
Les mueve el cerebro lo de Messi, eh. No lo pueden entender y siguen renegando. Pasa que ustedes son muy iluminados. Están super formados, sus libros son mejores, sus películas son mejores. Ni hablar sus canales de streaming. En fin.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
No se trata de defender a Maduro. Se trata del precedente peligroso. Ahora cualquier narcodictadura que lleve 26 años en el poder persiguiendo y asesinando opositores, y desconociendo el resultado de las elecciones está en riesgo.
@DonMrMonster Esa es una errónea idea de lo que es el originalismo. Lo que hayan dicho los padres fundadores es irrelevante. Lo que importa es lo que escribieron en la Constitución y qué significaban esas palabras al momento en que fueron sancionadas.
Ayer, tu conocido que menos sabe de fútbol hizo el posteo más pretendidamente sentido sobre Diego. El futbolero de verdad no necesita postureo. Maradona fue apropiado por los caretas.
Esto me hace acordar a García Márquez diciendo que para los latinoamericanos es más fácil escribir porque nuestra realidad es tan desmesurada, tan llena de cosas fantásticas, que no tenemos necesidad de inventarlas