La vida se vuelve increíblemente pacífica cuando eliges:
~ La paz, en lugar del drama.
~ La conexión, en lugar del apego.
~ El afecto, en lugar de la atención.
~ La distancia, en lugar del desprecio.
~ La soledad, en lugar de la compañía falsa.
~ El apoyo mutuo, en lugar de la codependencia.
~ Los límites, en lugar de complacer a los demás.