La gracia de Dios no siempre te acomoda; muchas veces te desacomoda para llevarte a algo mejor. Honra lo aprendido, agradece a quienes compartieron tu mesa y entiende que no todas las voces del pasado tienen lugar en tu próximo nivel.
Diciembre, tengo un hogar con mi esposo, mi familia y yo sanos, mi mamá se encuentra mejor de salud, la empresa fluye, el trabajo estable, la vida es bella.