Lo que da sentido a la vida son los momentos. Momentos pequeños. Momentos sencillos. Momentos que llenan grandes vacíos, hasta colmarlos y hacerlos desaparecer.
Soltar nunca es fácil. Y mucho menos cuando se trata de soltar a alguien que para ti, es importante. Despedirse por obligación duele, tanto, que a veces te rompe en tantos trozos que dudas que vuelvas a ser. Pero con el tiempo te das cuenta de que era lo mejor que podías hacer.