Hoy leí una frase que dolió más de lo que esperaba:
"Mientras tú extrañas a esa persona, recuerdas lo vivido y deseas que las cosas fueran diferentes...
esa persona se despierta cada día y vuelve a elegir no estar contigo."
La vida nunca es justa ni equilibrada. No hay premios por ser buena persona, ni medallas por entregar amor sincero.
Tampoco hay puntos extras por quedarse cuando debí haberme ido.
Me quedo con la paz de saber que no todo lo hice bien, pero nada lo hice con maldad.
El respeto que algunas personas exigen con tanta fuerza es exactamente el mismo que nunca supieron ofrecer cuando tuvieron la oportunidad de demostrar quiénes eran.
Y el cerebro, que debería saber de estas cosas,se quedó mirando.
Así que no, bonita, no son mariposas, es mi organismo haciendo el ridiculo cada vez que te ve.
Dicen que cuando alguien nos gusta aparecen mariposas en el estómago.
Pero contigo sospecho que la explicación es más compleja, alguna reacción química se salió de control, la temperatura subió, el pulso cambió de ritmo.
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Lo más triste es que si pudiéramos volver al momento en que nos conocimos por primera vez y te contara todo lo que me hiciste sin decirte quién fue
tú habrías odiado a esa persona.
Madurar es entender que ninguno de nosotros es fácil de amar.
Al final, todo se reduce a encontrar a alguien dispuesto a seguir intentando entenderte, a crecer contigo y a elegir la relación incluso en los días difíciles.
Cuando la gente me pregunta que hice para conseguir un progreso tan rapido, pero no saben que en mi cabeza solo estuvo sonando una canción durante meses.
A veces existe el amor de tu vida y el amor con el que puedes construir una vida. El primero puede ser tu punto débil durante años, porque no siempre lo que más te marca es lo que mejor te hace. El segundo es el que sí sabe quedarse, crecer y construir contigo en paz y a dos.
Y cuando el tiempo te enseñe lo que yo intenté explicarte, espero que recuerdes que siempre estuve ahí, incluso cuando tus acciones me demostraban que no debía estarlo
Te cuidé cuando tú no sabías cómo cuidarme, te entendí cuando ni tú te entendías, te perdoné cosas que me dolían