la gente con los buzos en la mano, de remera, de saquito fino, esbozando una sonrisa por la calle, ACÁ ESTAMOS SEÑORAS Y SEÑORES, PASEN, BIENVENIDOS A LA ALEGRIA, BIENVENIDOS AL INICIO DE LA PRIMAVERA
Bueno, resulta que hace dos años doné sangre para alguien y después de una charla me inscribí como donante de células madres.
Hoy mientras lloraba por cosas, me llega un mensaje del Incucai seguido de una llamada donde me comunican que soy la única Argentina