Mi mayor límite literario son los infieles, PUEDO ACEPTAR UN VILLANO O UN ASESINO PERO UN INFIEL NO, para mi los hombres ficticios que lea tienen que ser DEVOTOS DE SU CHICA. No acepto nada más.
tras mucho pensarlo he decidido que mi propósito en la vida es simplemente desayunar, dios me puso en este planeta para levantarme de la cama y beberme un zumito, hacerme unas tostadas, tomar un té, ir a un bufé de desayuno, comerme un cruasán en una terracita, hacer un brunch