Disfruto que le vaya mal al Festival de Jesús María porque siempre me pareció lo peor del cordobesismo: homenaje al maltrato animal, a la mediocre idiosincrasia del sojero que anhela ser oligarca y ahora sucumbe ante el títere del capitalismo financiero y sionista. Ojalá llueva.
Todos los años tienen sus particularidades, lo hermoso y lo terrible. Pero este fue catastrófico en cuanto a vínculos y personas. Hasta el último momento.