Cómo se me destroza mi corazón al ver tantas personas mayores de edad trabajando cuando lo único que deberían ya de hacer es de disfrutar de su familia y del gran recorrido de vida que llevan.
Un día dañaron mi imagen, mi nombre.
Hablaron tanto de mi, inventaron cosas que jamás hice, hicieron pedazos mi salud mental.
Pero Dios hace las cosas que sean justas.