Yo nunca he sido tibia. Si tiro la piedra, no escondo la mano, si digo algo, lo sostengo. Si alguien no me agrada y hablo mal de esa persona, seguro se lo merece. Si se meten con las personas que quiero, las defiendo, y si fui tibia con alguien, seguramente también lo merecía.
No suelo hablar de tu partida, prefiero evadir el tema, porque cada vez que intento hacerlo se me hace un nudo en la garganta y recuerdo lo importante que fuiste en mi vida y simplemente todavía no puedo aceptar que ya no estás aquí.
Nadie puede usar mi pasado en mi contra. Me siento en la mesa y te cuento todo, de principio a fin. Reconozco mis errores y fallas. He hecho las paces con las partes más oscuras de mi vida. Lo que para ti es un chisme, para mí es la historia de mi vida.