Los actores españoles en los Goya han hablado de todo menos de las víctimas de Adamuz.
Mucho Palestina y Irán pero ni una palabra de los españoles muertos.
No todos entienden del dolor que es ver partir a tu mascota.
No se imaginan lo que es superar a ese amigo que te dio lealtad y cariño durante cada segundo de su vida.
Cuando el reloj marque las 12:00 a.m. del 1 de enero de 2025 y veas caer una o dos lágrimas, no te preocupes por mí...
He pasado por cosas que nadie vió ni supo que estaba enfrentando, así que necesitaré un momento para asimilarlo
CARTA ABIERTA A GABRIEL RUFIÁN:
No, señoría, no.
Usted no paga el paseo de una cabra. Ni la corneta, ni el paso marcial, ni la bandera que ondea.
No.
Usted, y discúlpeme que se lo recuerde, paga a todos esos hombres y mujeres que en la DANA se metieron hasta las rodillas en el barro para sacar heridos, ancianos y muertos de entre el lodo.
Paga a los que, cuando los montes de España ardían, se dejaron las uñas entre las cenizas, respirando humo, sin cámaras ni discursos.
Usted paga a los que rescatan vidas en el mar mientras usted se hace fotos con los que dicen defender la “paz”.
A esos soldados, marinos, sanitarios, guardias civiles y bomberos que no distinguen colores ni ideologías cuando alguien pide auxilio.
Usted paga también, no lo olvide, a los que durante la pandemia recorrían hospitales y residencias recogiendo muertos, consolando a los que morían solos, y ayudando a quienes ustedes, los políticos, abandonaron entre decretos y ruedas de prensa.
Y usted paga, señor Rufián —aunque le duela admitirlo—, a los que un día, si la vida decide darle un revés, podrían ser quienes le saquen a usted o a su familia de entre los escombros, del fuego o del agua.
Porque la vida es caprichosa, señoría, y suele poner a cada cual frente al espejo que más teme.
Así que, este 12 de octubre, cuando vea pasar a esa cabra, a esos hombres de uniforme, a esa bandera que tanto le incomoda,
—cuádrese, señor Rufián—no por servilismo, sino por respeto.
Respeto a los que se lo han ganado con sangre, sudor y silencio.
Porque esa cabra, señoría, representa mucho más de lo que usted puede comprender:
representa el sacrificio, la entrega, la lealtad y el amor por una tierra que, aunque usted reniegue, también es la suya.
Así que, si aún le queda un poco de dignidad,
míreles pasar y guarde silencio!.
¡Viva España! 🇪🇸
¡Viva la Legión! 🇪🇦
En Paiporta estuvimos 4 días solos, esperando al ejército en la DANA, y a los del crucero perroflauta les pagan aviones y buques.
Humillante. Vergüenza de Gobierno.
Hace no tanto, en los pueblos, nuestros abuelos dejaban las puertas de sus casas abiertas.
Hoy, en estos mismos pueblos, nuestros abuelos no pueden salir de noche por si les pegan una paliza.
Esto está pasando en España. Nos han quitado todo.