Qué tiempos aquellos en los que Rufián pedía responsabilidades al gobierno por los accidentes de tren.
Pero claro, entonces gobernaba la derecha.
Como siempre, no es el qué, si no el quién.
Hay un apagón general, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Descarrilan trenes, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
No hay viviendas, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
El trabajo es precario, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Pagamos la mitad de lo que ganamos en impuestos que no ven compensado ese gasto en infraestructuras y servicios, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Convirtiéndonos a una velocidad de vértigo en tercer mundo.
Qué ganas de que existan gestores competentes. Que lleven la camiseta del color que quieran, pero que hagan de este potencial paraíso un lugar donde uno no viva temblando por qué va a ser lo siguiente.
Seis meses en la lista de espera para una prueba hospitalaria, vagones descarrilando, escuelas cayéndose a pedazos y Hacienda rebuscando perras hasta en un Bizum de 50€. Esa es la España que tenemos.