Hay una relación directa entre esta lectura sentimentalista y la deriva reaccionaria que viene con el resurgimiento del familiarismo en la propaganda contra las no-monogamias. Es la clase de mierda que aparece siempre en paralelo con las tendencias ideológicas masculinistas.
Desoladora esta tendencia de leer "cuidados", "ternura" y "afectos" como sentimientos y cosas de hippies y feministas liberales, cuando las feministas materialistas (y marxistas queer y trans) llevan décadas incorporando categorías del estilo para hablar del trabajo feminizado.
Una medida "a la desesperada" que refleja lo poco que hemos sabido ofrecer, como sociedad, alternativas de aprovechamiento de las rrss a la población más joven.
Lo que pienso sobre la prohibición de rrss a menores de 16 es que prohibir sin alternativas no enseña, restringe el acceso a algo que se convierte en más apetitivo y que genera una mayor probabilidad de mala gestión futura cuando se tenga acceso dada la ausencia de aprendizaje.
A ver, que lo de Epstein son cosas de poco interés. La iglesia, la monarquía, todas las élites violando y matando niñas y colaborando con el Mossad es ruido, no como el 0'0001 de denuncias falsas, que es un tema que necesitaba investigar con urgencia.
OPINIÓN | “Sé que esto no es un asunto particular, muchas de las que nos politizamos en 2016 hemos notado el retroceso”, por Leonor Cervantes (@_leonera_ )
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«La diferencia entre ser una invitada y ser una habitante es la intimidad de prender una vela»
@claudiavilaga sobre tener una casa –o al menos una habitación– "propia"
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La vindicación de la vida holgada no va de ser un individualista que solo se preocupa de construir una rutina que le proporcione paz y que elija de forma consciente no tener nada que ver con las responsabilidades que tenemos como sociedad