Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
no pienso leer todo ese testamento del brasilero bardeando a chappell y bueno que se yo algo le habrá hecho que nadie te detenga compañera chapita roan