Solo dejaba en manos de la suerte que captara a las cosas que se refería cuando hablaban—
—Su aclaración previa de “a veces” no volvía a su afirmación anterior una mentira— Estou falando sério —se encoge de hombros—
—No podía pensarse a sí mismo como un héroe; Luciano muchas veces se guiaba por intereses egoístas y por la satisfacción que le generaba el control. Pero también pensaba seguido en la paz del continente y se veía a sí mismo como el único con la capacidad para mantenerla—
—aprieta la vaqueta con los dedos, que sin notar deja blancos, y afortunadamente no deja registro audible, porque lo esconde en una risa vaga. Sale sin querer, como una respuesta involuntaria, algo de gracia genuina dio la justificación—. ¿sos o te hacés, Ayuda?
—Observó a Martín una vez más sin vacilar o moverse de su puesto, con un interés en sus reacciones; podía percibir algo de su bronca contenida aunque no podía escanear sus emociones en profundidad.
Opa. Ei, eu estava só brincando —lo observó con un interés escrutador. Conocía de memoria las caras que hacía cuando se ofendía, el ruido del mate y no haber recibido un remate que redoblara la apuesta—
A veces sirve para ayudar a tiempo —se cruzó de brazos y le sonrió cómplice—
Fijate vos lo que te parece importante entonces che —hace un ademán con la mano, que reste importancia. Ruido de mate—, en una de esas prestás oído para sentirte acompañado. —baja el volumen de su voz, bien pegado a la bombilla—. Pijero.