Últimamente siento que estoy emocionalmente peor que nunca, y lo más extraño es que, si me preguntan qué me pasa, no sé qué responder. No hay un solo motivo; es la acumulación de tantas cosas que preocupan, pesan y terminan agotando.
Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada, amada y que comparta mis valores y metas.