El verdadero princess treatment, para mí, no está en regalos, flores o grandes gestos, sino, en cambio, en ser cuidada emocionalmente por alguien que genuinamente se preocupa, me escucha, me acoge, calma mis miedos y nunca me dejaría dormir con el corazón triste.
Hagas lo que hagas, ora por la capacidad de ver tus propios errores, tu propia hipocresía y tus propios pecados.
No te dejes llevar por la tentación de señalar y olvides que tú también tienes defectos que hay que remediar.
Aprendí que: siempre debes de estar lista para estar sola. La gente puede cambiar en segundos: hoy puedes significar el mundo para alguien y mañana no ser nada así es la vida.
Ustedes confórmense con lo básico; yo no. Yo quiero a un hombre que mejore todo lo malo de él porque se derrite por mí; que madure, que sea trabajador, proveedor, con su energía masculina al máximo, y que mueva cielo, mar y tierra por mí.
Quiero casarme con un hombre que sea sincero y vulnerable conmigo. Un hombre que me diga cuánto me ama y me señale mis errores con un tono dulce, que nunca invalide mis sentimientos, que admita sus errores y que haga todo lo posible para verme feliz.