Tuvimos nuestra última discusión y me dije a mi misma por mas oportunidades que quisiera darnos nunca vas a cambiar. No eres malo, tienes un buen corazón pero.
(Yo no soy la mujer con la que quieres hacer bien las cosas).
Lo cuidé, lo amé, le fui leal, no era interesada, nunca me importó si tenía dinero o no, le demostré una y mil veces que quería que fuera él, le dí cada parte de mí, lo acompañé en muchas cosas y me ponía feliz al verlo feliz a él consiguiendo lo que quería, rezaba por su bienestar siempre quise que estuviera bien. Supongo que a veces dar mucho también es malo...
Así se ve el rostro de un padre lleno de alegría y satisfacción, que sabe que su esfuerzo lo vale todo al ver la sonrisa de su hija.
A veces, no nos damos cuenta del trabajo y la dedicación que hay detrás de hacer realidad los sueños y deseos de los niños. ❤️🙏