Nunca juzgaré a una persona que se rompe y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento.
A veces me gustaría ser menos intensa, dejar de entregarme por completo, ser menos sensible, más fría y amar poquito, porque querer tanto también duele. Pero entonces no sería yo.