Yo no ando queriendo ocupar el espacio de nadie, pero tampoco voy a disculparme por ocupar el mío. ¿Y saben que?, si esto se trata de meritocracia entonces yo me lo merezco todo.
Te amo mi niño de ojos preciosos, mi amado mío, mi química mayor, mi amor completo, mi flaco.
Y aunque hoy tenga que soltarte, una parte de mí siempre va a pertenecer al lugar donde existimos tú y yo.
Esta es la última carta que te escribo.
Aún con todo el dolor que siento en el corazón, es momento de dejarte ir para siempre, con todos tus errores y los míos.
Todavía puedo decir que fuiste el hombre más importante de mi vida.
Espero que algún día encuentres a alguien que esté a la altura de lo que realmente querías.
Porque hay que ser demasiado imbecil para destruir a la única persona que se atrevió a amar tu desastre.