He comprobado que cuando ya no pertenezco a un lugar, Dios se encarga de poner los escenarios más incómodos hasta que salga de ahí, y aunque todo me parezca confuso, ocurre porque me espera algo mejor.
Hazle caso a Dios cuando te saque a empujones de donde no deberías estar.
Conocerás a personas que han pasado por las cosas más jodidas y aun así seguirán siendo amables, y eso realmente te hará darte cuenta de que depende de ti elegir qué tipo de persona quieres ser.
Cuando no te sientes bien en un lugar, donde antes te sentías pleno, es porque esa etapa ya terminó. Aplicándolo en amistades, relaciones amorosas y familiares.
Al final del día, nadie sabe lo mucho que te esfuerzas por lo tuyo, la soledad que sientes a veces, las horas de sueño que pierdes o las presiones diarias que enfrentas. Por eso, siempre debes recordar hacer las cosas por ti y para ti.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.
Nunca subestimes mi capacidad de soltar un vínculo, cerrar una puerta y seguir adelante. Cuando decido que ya no quiero a alguien en mi vida, no necesito despedidas ni segundas oportunidades. Me alejo, hago las paces con la decisión y no vuelvo.
Amiga, sé tan exigente como quieras. Casarse tarde jamás le ha arruinado la vida a una mujer, pero casarse con el equivocado ha arruinado incontables vidas. Normalicemos elegir estándares antes que la desesperación.