A los que todavía conservamos un poco de empatía, estas cosas sí nos duelen y nos joden bastante. Pero hay mucha gente a la que le importa un bledo lo que suelta por las redes. Les da exactamente igual.
Criticar una mala jugada, un penalti fallado o una decisión tonta es normal, siempre ha formado parte del fútbol y nadie se escandaliza por eso. El tema es cuando la crítica se convierte en un festival de insultos, burlas crueles, memes para humillar y odio gratuito día tras día. La cantidad de mierda que le echan a algunos jugadores ya no es normal, ni de lejos. Eso ya no es opinar, es cebarse.
Y aquí viene la sorpresa para algunos: los futbolistas son personas normales, de carne y hueso. Tienen madres, padres, hermanos, pareja… y sí, muchos leen o les cuentan lo que dicen de ellos. Imagina estar en su pellejo: darlo todo en el campo, dejar la piel, y luego abrir el teléfono y encontrarte un alud de veneno y desprecio. Eso no es justo ni medio. Sobre todo cuando son chavales jóvenes que aún están madurando o gente que ya carga con presión suficiente como para encima tener que aguantar esto.
Un poco de humanidad y de sentido común no cuesta nada, coño. Al final, detrás de cada dorsal solo hay un tío intentando hacer su trabajo lo mejor que puede, con sus virtudes y sus cagadas como cualquiera.
Dice esto el Barça y yo me meto en una cueva. Cómo se puede gestionar la cuenta oficial de un club profesional como si la llevasen Manolo y Benito y hablar con una condescendencia propia no sé, del Barça de Guardiola o la Brasil de Pelé.
Que un artista escuche las cosas que puede mejorar y las enmiende, es lo que hace que realmente merezca la pena seguirlo. No solo hace críticas sociales (que si solo escuchas Tití Me Preguntó no lo sabes) sino que además escucha al pueblo e intenta evolucionar. Muy bien Bad Bunny
En 8 años que lleva Pedro Sánchez de presidente nunca ha pasado algo así. Pero sí, es mejor buscar problemas donde no los hay. Mientras tanto a votar en contra de la subida del SMI
Fichan a Dembele por 150 millones de euros, se toca los cojones todos los años que está en el Barça (la mitad lesionado), lo venden, el primer año los elimina de la Champions y se descojona en el banquillo y al siguiente año gana la Champions. Y ahora se lleva la segunda seguida.
Lo peor de que haya ganado el PSG la Champions, será ver a Dembele ganar su segundo Balón de Oro cuando hasta el mes de Abril llevaba 10 goles y 7 asistencias.
Sería su segunda temporada que gana un Balón de Oro solamente jugando media temporada por ser el jugador insignia del club que gana la Champions.
En eso han convertido el premio que se daba al mejor jugador de la temporada. Todo esto ha llevado a qué Ousmane Dembele pueda tener el doble de Balones de Oro que Ronaldinho y Zidane o los mismos que Ronaldo Nazario.
Y quien sabe... Que si el PSG vuelve a ganar la Champions se lo volverán a dar por jugar 15 partidos al año y estará al nivel de Platini, Van Basten y Cruyff. Y solamente por detrás de Messi y Cristiano.
Un total despropósito.