Estaba despierto desde temprano, no solo consiguio flores para un ramo, traia una gran cantidad de flores amarillas de diferentes tipos, tal era la cantidad que no podia ver donde iba al tener la vista bloqueada.
──Ehm. . ¿Estas son suficientes?
——Aun era inexperto, pero cada vez aprendia más, todo gracias a que tenia a una maestra como ella que le enseñaba correctamente, la estuvo buscando con ganas en lo que no se dedicaban a hablar.
——Y las dos mujeres más hermosas de todos los reinos tengo para mi, imposible el +
La joven aceptó aquel beso con ganas, pasando a su vez ambos brazos tras el cuello de Percival para potenciar tal gesto.
— Espero que sea así, después de todo... ¿Como no podrías conformarte con dos esposas tan guapas como nosotras?
— N-No digas tales cosas... —soltó con el rostro ardiendo.
Aunque le gustaba que Percival fuera tan honesto, le seguía dando vergüenza todo ese tema.
— Te quiero, Percival.
⸻Se que no puedo decir que no te sientas insegura, pero me voy a esforzar para que no te sientas así.
Y aquello lo acompaño con una suave sonrisa, antes de darle un beso pegando sus labios sin ganas de separarse de su esposa.
Anne cayó sobre el cuerpo de Percival mientas su rostro se hundía en el pecho del chico de cabello verde.
— ¿Eh...?
Recomponiéndose de aquella caída, Anghalhad escuchó con atención al chico, sonriendo de forma apacible después.
— Más te vale cumplir tu promesa.
Anne contuvo las ganas de caer hacia atrás.
— Creo que hay una tienda de joyería en Liones... —dijo mientras una gota de sudor descendía lentamente desde su frente de forma cómica.
⸻Gracias por. . . enseñarme lo que es el amor, Anne.
Seguramente no lo hubera conocido si no te llegaba a conocer.
Solto entre risas, ya que ella fue la primera chica a la que realmente se fijo y despertaba su curiosidad ante lo que es una mujer.
⸻¡Oye!
No se lo tomo a mal, pero aprovecho para abrazarla aunque terminaran cayendo al suelo, pero no le importo, solo se quedo mirando a Anne.
⸻Te amo. . . ¿Lo sabes verdad? Pero no voy a amar a nadie más que a ti y a Nasiens. . no habra otra mujer más.
Risa que suelta ante tal accionar.
Corre con fingida desesperación hacia Percival y lo toma del brazo, evitando que caiga.
— ¡Estás pesado! —suelta con una sinceridad absoluta pero carente de malicia real.
⸻No podria pedir nada mejor que eso. .
No sabe que tan longeva sera su vida, pero espera que sea lo suficientemente extensa para disfrutar cada etapa al lado de la mujer que ama.
— ¿Un abuelito? —preguntó con las mejillas arreboladas en un cálido color melocotón.
La sola idea de envejecer junto al hombre que amaba le llenaba el corazón.
— Me gustaría... Sí.