Quien no entendió por qué Bad Bunny fue importante en el Halftime Show no es porque no le guste su música, es porque no entiende lo que representó.
No fue solo un show.
Fue un mensaje. Fue identidad. Fue cultura latina ocupando un espacio, sin pedir permiso en uno de los escenarios más vistos del planeta.
El halftime no se trata de gustos personales.
Se trata de impacto, de época y de representación.
Y eso, te guste o no, Bad Bunny lo cambió para siempre.
En una eventual segunda ronda estoy dispuesta a vestirme de perico, cantar el corrido de Pepe, pintar mi carro con los colores de Claudia y hasta llevar a votar a todos por frente amplio. Pero JAMÁS me sentiría JAGUARSHHHH
Cómo vas a juntar a un artista pop británico con un barranquillero urbano para grabar una cumbia colombiana en spanglish y que salga tremenda obra de arte? NADIE pero NADIE lo hace como Shakira Isabel
las amigas que me quedan son las que entendieron cuando no podía, no quería, no tenía ánimo; las que no me reclamaron nada, las que no se pusieron a hablar de mí, las que no tienen actitudes raras y cuyo amor es 100% incondicional. No necesito más.