Yo entiendo que el PSOE e incluso sus socios salgan a atacar a la Audiencia Provincial de Badajoz, a la central nuclear de Almaraz, al cambio climático y a Franco de la condena de David Sánchez por prevaricación. Es comprensible porque su objetivo es mantenerse en el poder, sin importar cómo.
Pero hombre, si sois periodistas o ciudadanos con un mínimo de inteligencia, respetaos un poco. Que la sentencia relata una pila de pruebas incontrovertibles de que el hermano del presidente del Gobierno se aprovechó de múltiples irregularidades en un concurso público de empleo para conseguir un puesto de Alta Dirección remunerado con dinero de los contribuyentes.
Tapaos un poco, que la legislatura se os está haciendo larga. Que al final, con tanta trama de corrupción, tanta prostituta, tanto amaño de obra pública y tanto nepotismo, alguien va a pensar que defendéis a Sánchez de la misma forma y con la misma honestidad que la prensa oficial loaba a la familia Ceaușescu, a Gadafi o al propio Franco.
Por cierto, Marlaska, nos importa una mierda que confíes o no en la directora de la Guardia civil. Una institución esencial para combatir el crimen no debe estar dirigida por personas investigadas como criminales. Si se los mantiene, cualquier explicación pasa a ser verosímil.
Lamentablemente, buena parte de lo que sucede se reduce a que una proporción enorme de personas no tiene reparo alguno en veder a su madre por un fijo mensual más dietas.
Llevan a juicio a tu mujer y condenan a 24 años de prisión a tu mano derecha. En una democracia normal, cualquiera de las dos noticias provocaría la caída del Gobierno. Aquí parece que no: un presidente con ínfulas autoritarias se niega a convocar elecciones y los 176 diputados que lo apoyan no se dan por aludidos. VERGÜENZA.
Estamos igual que durante el «procés». Ya no existe ninguna responsabilidad política. Nadie dimite por nada. Nadie echa a nadie de su partido. Todo es resistir a ver si evitas la condena penal y, tras esta, aún quedan los amparos y los indultos. No hay ya moral pública.
Ha resultado que el "lado correcto de la historia" es el que justifica dictaduras, trafica con piedras preciosas, explota prostitutas, extorsiona a jueces, compra periodistas, filtra datos fiscales, malversa caudales públicos y boicotea el trabajo de Policía y Guardia Civil.
El caso Bárcenas lo destapó El Mundo. El caso Montoro lo destapó Javier Chicote, del ABC. La prensa de izquierdas no sólo no ha destapado un solo escándalo del sanchismo, es que han insultado y vejado a los que sí han hecho su trabajo, y defendido hasta la muerte a los corruptos del PSOE.
Aquí hay gente que se creía que cuando hablábamos del PSOE como una organización criminal, lo decíamos de broma. Son una organización criminal disfrazada de partido político que utiliza las estructuras del Estado para facilitar operaciones ilegales. No hay más.
Los indicios que expone el Auto de Pedraz relatan un manual de instrucciones gubernamental para dinamitar el tercer poder del Estado -el judicial- a través de actuaciones delictivas propias de una organización mafiosa
Tiene que ser duro ir de inteligente, de 'leer muchos libros', y luego pensar que la Fiscalía Anticorrupción, la UDEF, la DEA, la policía suiza y la policía francesa se han compinchado con los fachas españoles para imputar a Zapatero con el único propósito de acabar con Sánchez.
De momento están imputados, condenados o en la cárcel la mujer de Sánchez, el hermano de Sánchez, el número 2 de Sánchez, el número 3 de Sánchez, la mano derecha de Sánchez, el Fiscal de Sánchez y el mentor y predecesor de Sánchez.
Tiene que dimitir Isabel Díaz Ayuso
Compañeros de Manuela Bergerot en Más Madrid:
Hugo Martínez Abarca, que posee ocho propiedades y percibe 16.200 euros anuales en alquileres.
Juan Varela, posee cuatro viviendas -dos en propiedad y otras dos a nombre de una sociedad y una plaza de garaje, además de naves agrícolas y oficinas.
Javier Padilla, posee cinco viviendas.
Todos recordamos el día en que el Papa Francisco fue elegido, y también el día en que partió a la Casa del Padre. Pero si hay un tercer momento de su pontificado imposible de olvidar, es aquel 27 de marzo de 2020: la bendición extraordinaria Urbi et Orbi en una Plaza de San Pedro vacía, cuando el mundo entero sufría los efectos de la pandemia. Esa imagen quedó grabada en la memoria de millones de personas: el Santo Padre, solo bajo la lluvia, llevando ante Dios el miedo, el dolor y la esperanza de toda la humanidad. Aquel gesto, humilde y grandioso a la vez, se transformó en uno de los símbolos más profundos y conmovedores de su pontificado.
Que una chica de 25 años salga en TV diciendo que se quiere morir, que es la forma más extrema y desesperada de decir estoy sufriendo y necesito ayuda, y lo que le ofrezca este sistema totalmente podrido sea ponerle una inyección y quitarla de en medio es tocar fondo como país.
Se podría decir que Jon es mu pesao con su monotema
pero es que esto va a partir tanto la vida de dos generaciones enteras, quiebra tanto el nivel de vida, los proyectos personales, la capacidad de planificar, el tener o no tener hijos
toda turra es poca para el desastre político y económico que tenemos encima con la vivienda en España
En la legislatura con la máxima recaudación de la historia, hemos tenido el desbordamiento de un barranco (sin mantenimiento por parte del Estado, 230 muertos), la rotura de una vía de alta velocidad (sin mantenimiento por parte del Estado, 46 muertos) y el desprendimiento de una pasarela costera (sin mantenimiento por parte del Estado, 6 muertos).
Borrell oculta la verdad. Durante las dos décadas de presencia internacional en Afganistán, la sociedad afgana experimentó una transformación enorme. Millones de niñas accedieron por primera vez a la educación, casi diez millones de niños estaban escolarizados poco antes de la retirada y el 40% eran mujeres. La esperanza de vida aumentó, la mortalidad materna se había desplomado y surgió una generación de profesionales, en medicina, ingeniería, periodismo y derecho, que jamás habría existido bajo el primer régimen talibán. Se instauraron instituciones políticas donde las mujeres estaban presentes y floreció una sociedad con medios independientes y organizaciones civiles. Nada de eso era irreversible, pero tampoco fue inútil; mucho menos inexistente. Afganistán no fue una derrota, fue una retirada política por falta de voluntad. Una tragedia para los afganos y munición para los tipos como Borrell