buenos días como amanecieron mis expertos en geopolítica, DDHH, petróleo, recursos naturales, ciencias de la tierra, sociología, biología, religión, artes marciales, política y otras cositas
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
10 years ago, a child refugee washing up on a beach caused international backlash.
today, people laugh at it, and spend two years cheering on the bombing of 1 million captive children,
This dog led an officer to his leash while he was being rescued from his burning home. This is Oakley. Last Thursday, he was home alone when a fire started in the attic. When the Aurora Police Department arrived, there were flames at the back of the house. Unsure if anyone was inside, Investigators Michael Ely and Jacob Leonard forced their way in to search for residents. That's when Ely found the family dog. Before Ely could grab Oakley, the pup urgently led the officer through the smoke-filled house, right to where his leash was hanging. After securing his leash, the pair safely evacuated the home. Oakley's family adopted him as a puppy 4 years ago, and they're forever grateful their sweet dog was saved. 14/10 for all
ElSalvador con 6000 asesinatos en 5 años y una tasa de 2 homicidios cada 100.000 habitantes es un modelo de seguridad.
España con 2000 asesinatos en 5 años y una tasa de homicidios de 0,6 cada 100.000 habitantes es un modelo de agresiones, asesinatos, decadencia y salvajismo.
Estás parado en una cola y notas que la persona que tienes detrás está demasiado cerca. Entonces avanzas medio pasito e inmediatamente esa persona avanza medio pasito. ¿Qué hacemos con esa gente?